Este pato nació en un pool.
En un pool de liquidez.
Nadie sabe quién lanzó el contrato.
Quizás fue un accidente.
Quizás fue profecía.
Quizás fue la última esperanza de un trader que perdió el 99%.
Nadie creyó en él.
Ni siquiera GUGO.
Así que huyó.
Huyó de los gráficos.
Huyó del FUD.
Huyó del dolor de revisar su billetera.
Pero algo extraño sucedió.
Cuanto más corría, más gente lo seguía.
No porque tuviera razón.
No porque llegara temprano.
Porque se movía.
Y en este mercado, el movimiento es dios.
Ahora no habla.
Solo corre.
Y nosotros...
Nosotros GUGO.